Confusión

A pesar de que sigo deseando que la Presidenta y su equipo de colaboradores interpreten que el pueblo les dio la oportunidad histórica de encauzar... Por Cuarto Intermedio

A pesar de que sigo deseando que la Presidenta y su equipo de colaboradores interpreten que el pueblo les dio la oportunidad histórica de encauzar el país por el sendero de las naciones exitosas (con todo lo bueno que se ha hecho y con posibilidades de corregir tantas otras cosas), me parece que alguno se confundió.

(Cuarto Intermedio – 2 de noviembre de 2011)- Sí, alguno -no se quién- se confundió, y pensó que el apoyo del 54% de la población significa que está todo bien, y que los actores económicos basan su comportamiento en los mismos motivos que llevaron a elegir la boleta de Cristina Kirchner-Amado Boudou en la mayoría de los casos.Sí, existe una confusión entre la supuesta perfección del modelo y lo que realmente ocurre en la calle todos los días.No sólo alguno se confundió y pensó que se puede seguir en una continua escenificación de destreza musical o acusando ataques de “determinados sectores”, sino que alguien tampoco releyó la historia económica reciente. Me refiero, por ejemplo, al vicepresidente del Banco Central, que declaró que “apostar al dólar es mal negocio”. ¿Historia económica? Recuérdese la tristemente célebre frase del ministro de economía de Lorenzo Sigaut durante la presidencia de facto del general Roberto Viola en 1981: “el que apuesta al dólar, pierde”. ¿Qué pasó después? Una gran devaluación. ¿Qué más hizo Sigaut? Desdobló el mercado cambiario, mediante la creación de un “dólar financiero” libre y un “dólar comercial” regulado, con diferentes valores. No por nada, en el conocido texto “El ciclo de la ilusión y el desencanto: un siglo de políticas económicas argentinas”, Pablo Gerchunoff y Lucas Llach definen a este período como parte de “las políticas de los años de agonía del Proceso, todas ellas signadas por las urgencias externas y obstaculizadas por una inflación alta y variable”.¿Simples coincidencias?Tal vez lo sean, pero si hay algo que cualquier persona con sentido común sabe, es que para resolver un inconveniente, primero hay que poder aceptarlo.¿Tenemos un problema? Yo creo que sí. Y lo que inhibe a la administración de turno -hasta ahora- a sincerar y por consiguiente resolverlo (la alta inflación, la confianza en la marcha de la economía, los problemas de competitividad, los inmensos subsidios, la falta de financiamiento externo y barato, etc.) tiene que ver con un mito griego, que cuenta la historia de Pigmalión.Pigmalión era un escultor al que no le gustaban las mujeres, por considerar que eran quisquillosas e imperfectas. Sin embargo, comenzó a sentirse solo y llegó a tener una pasión loca por una de sus creaciones, Galatea, a quién hizo hermosa y de rasgos perfectos. Estaba tan consustanciado y enamorado de ella que le suplicó a Venus que le diese vida a su amada estatua. Cuando volvió a su casa, besó a la estatua y ya no sintió la fría piedra, sino el calor de los labios de una mujer. Ya sabemos que el discurso kirchnerista es fundacional en el sentido de que todo lo anterior al 25 de mayo de 2003 es quisquilloso e imperfecto. Parecería, pues, que los autores del “modelo” estuvieran tan enamorados de su creación, que sólo lo conciben hermoso y perfecto. Y estas características se ven magnificadas por el resultado electoral del domingo 23 de octubre. Y esto confunde a alguien.No lo se; tal vez sólo sea una confusión temporaria y dentro de poco abordemos los temas que hay que abordar (pido disculpas si mis líneas han sido confusas por demás). Como escribí la semana pasada, ojalá, Cristina, ojalá.